Acerca de laconquistadelpanda

Me llamo Rafa y soy anarquista. Nací y crecí en Valencia, España, y quiero superar el sistema actual trabajando por uno mejor, para todos. Un mundo, un pueblo, un amor. Imagino un mundo donde la humanidad trabaje unida para cubrir las necesidades de todas las personas, de manera que podamos restaurar los ecosistemas y explorar el planeta y el universo en una aventura conjunta. Ese es el mundo en el que quiero vivir.

La Crisis Ambiental

Los Límites Planetarios

En 2009, Johan Rockström, del Stockholm Resilience Centre, y Will Steffen, de la Universidad Nacional de Australia, junto con otros veintiséis científicos de diversas instituciones internacionales, definieron el concepto de «límites planetarios»[1]. De acuerdo con los propios autores, «atravesar uno o más de los límites planetarios puede ser perjudicial o incluso catastrófico debido al riesgo de superar umbrales que desencadenen cambios ambientales no lineales y abruptos en los sistemas a escala continental o planetaria». El estudio de los límites planetarios se inscribe dentro del concepto de Cambio Global, que es más amplio y que incluye dentro de sí el de Cambio Climático. En él se reconoce que la acción de los seres humanos es el principal motor del cambio ambiental a escala global desde la Revolución Industrial y que el objetivo es mantener la estabilidad de los sistemas planetarios ambientales que han caracterizado el Holoceno y han permitido el desarrollo de la civilización humana.

El análisis de los límites planetarios supera el reduccionismo tan común hoy en día que considera que el Cambio Climático es el único problema ambiental o el más importante que tiene que afrontar el ser humano. Por el contrario, da una visión holística de todos los problemas ambientales que tenemos y nos ayuda con ello a diseñar estrategias adecuadas para abordarlos, de modo que no empeoremos algunos parámetros ambientales mientras intentamos resolver otros. El ejemplo más paradigmático de miopía ambiental es lo que se suele denominar visión en túnel del carbono, la cual por desgracia domina aún hoy la toma de medidas políticas. En el paradigma de la visión en túnel del carbono, el único problema ambiental es el Cambio Climático y la única estrategia posible para abordarlo es la toma de medidas de descarbonización de la economía; y estas pasan fundamentalmente por el fomento de una transición renovable basada en el modelo Renovable Eléctrica Industrial (REI). En realidad, el Cambio Climático no es el único (ni el más grave) problema ambiental. Hay otras medidas que se pueden tomar para combatirlo además de la descarbonización y, lo más importante, el REI tiene muchas deficiencias y limitaciones, e inclusive puede empeorar el resto de los problemas ambientales que tenemos, amén de agravar la Crisis Social. Todo eso lo abordaremos en la segunda parte de este libro.

Para evaluar los límites planetarios, se fijan nueve variables ambientales y sus correspondientes umbrales de seguridad, con valores cuantificables, que definen un espacio operativo seguro para la especie humana. Ha sido necesaria la colaboración internacional de miles de científicos de todo el mundo durante quince años para ser capaces de evaluar los valores de estas nueve variables ambientales y comprobar si se encontraban en la zona de seguridad o no. Y los resultados han sido bastante alarmantes. En 2009 se consiguió evaluar siete de los nueve indicadores ambientales y se encontró que tres de ellos ya habían sobrepasado su límite de seguridad, mientras que otros dos corrían el riesgo de superarlo en los siguientes años. En 2015 efectivamente ya se habían sobrepasado cinco de los límites planetarios. Y en 2023 se finalizó la evaluación de los dos indicadores ambientales que restaban, pudiéndose comprobar que uno de ellos también estaba sobrepasado (de hecho, es el que se encuentra en peor estado). En el momento en que escribo estas líneas se han sobrepasado seis de los nueve límites planetarios, mientras que otros dos empeoran a tal ritmo que no sería sorprendente que dentro de unos años también se hayan sobrepasado.

Conviene recordar de nuevo que sobrepasar solo uno de estos nueve límites planetarios supone un riesgo claro e inminente para la civilización humana e incluso para la especie. Parece que estamos tan acostumbrados a leer todo tipo de desgracias ambientales, nunca puestas en contexto de lo que realmente representan, que no entendemos la gravedad de la situación. No hemos sobrepasado uno de esos límites de peligro: hemos sobrepasado seis y quizá en unos años ya sean ocho de los nueve posibles. Que un tema de este alcance y gravedad sea tan deliberadamente ignorado, arrinconándolo a un mero trabajo y debate académico, es una muestra de hasta qué punto nuestra sociedad está desnortada y desorientada, ajena a aquello que le es más vital. Por eso creo que es importante dedicar este capítulo a presentar con detalle y explicar los límites planetarios y qué es lo que representan.

Los nueve indicadores ambientales que se usan para definir los límites planetarios son, por orden de gravedad en su estado:

  1. Entidades nuevas

  2. Integridad de la biosfera

  3. Flujos biogeoquímicos

  4. Cambio Climático

  5. Cambios del suelo

  6. Uso del agua dulce

  7. Acidificación de los océanos

  8. Carga de aerosoles

  9. Agotamiento del ozono estratosférico

1. Entidades nuevas:

Entendemos por «entidades nuevas» todas las sustancias tóxicas que hemos dispersado, así como los organismos cuya genética se ha modificado, en ambos casos cuando no se haya hecho una evaluación adecuada del impacto que pueden tener en el medio ambiente. De los nueve límites, este es el que tiene la cuantificación más difusa o se podría decir que más estricta, ya que se considera que no se debería diseminar nada cuyos efectos no estén controlados y sean bien conocidos; por ese motivo, se considera el límite más rebasado. En esta categoría de entidades nuevas, y centrándonos en el caso de las sustancias, encontramos los residuos radioactivos de alta actividad y duración, los plásticos en todas sus variedades, los metales pesados y las sustancias orgánicas persistentes. Se han encontrado sobrados indicios de dispersión de estas sustancias por todo el planeta y se sabe que se están incorporando al metabolismo de prácticamente todos los seres vivos, causando en ellos alteraciones significativas. El efecto de las sustancias radioactivas y de los metales pesados es conocido desde hace mucho: provoca mutaciones, cánceres y multitud de efectos en órganos internos. Hoy en día se considera que no existe límite seguro de concentración de metales pesados en el agua y en el aire, pues son sustancias que se bioacumulan a lo largo de la vida de las personas, con efectos que son incrementales en función de la cantidad absorbida. En cuanto a los plásticos, cada vez se conocen mejor sus efectos metabólicos, con numerosas afectaciones como disruptores endocrinos y daño directo a órganos. La contaminación por plásticos es una de las más insidiosas, ya que en la actualidad se encuentran microplásticos hasta en el agua de la lluvia o pellets en las playas de la Antártida, amén de toda la acumulación de macro y microplásticos en los fondos marinos y en la superficie. Además, la preocupación por las sustancias orgánicas persistentes o forever chemicals («productos químicos eternos») es relativamente reciente: su presencia es absolutamente masiva, desde las pinturas ignífugas en infinidad de objetos hasta productos dermatológicos como cremas solares. Se trata de sustancias muy estables que permanecen sin degradarse durante largos años y cuyos efectos sobre la salud de las personas y los ecosistemas solo ahora comenzamos a conocer.

2. Integridad de la biosfera:

Es el segundo límite ambiental más transgredido. Incluye dos subcategorías: la biodiversidad (es decir, la cantidad de organismos diferentes que son capaces de cumplir una misma función en uno o diversos ecosistemas) y la integridad funcional de los ecosistemas (que es una medida de su robustez). Los seres humanos tienden a tener una visión mecanicista y simplista de los ecosistemas, en la cual cada uno de los organismos que intervienen (virus, bacterias, algas, plantas, animales) tienen una función concreta que permite el reciclaje continuo de materia, en tanto que la energía de esa perfecta máquina la proporciona el Sol. En el mundo real, sin embargo, los ecosistemas suelen ser bastante complejos, con una especie cumpliendo múltiples funciones y en un delicado y complejo equilibrio con el resto de las especies del ecosistema. El problema con el equilibrio ecosistémico es que si se pierde el balance, el ecosistema entero podría colapsar y desaparecer por completo de una zona. Por ejemplo, si esterilizamos los suelos con sustancias químicas podrían morir las bacterias que fijan el nitrógeno en el suelo y eso haría disminuir el número de plantas; por tanto, habría menos herbívoros y entonces menos depredadores, por lo que se generarían menos detritos, con lo que la población bacteriana en su conjunto se resentiría, entrando en una espiral de decadencia que podría acabar con todo el ecosistema. Los seres humanos hemos puesto en peligro múltiples ecosistemas que nos ofrecen servicios ecosistémicos vitales (como el reciclaje del oxígeno y de residuos, o la protección frente a ciertas enfermedades), y el problema es que restaurar ecosistemas muy dañados o desaparecidos con nuestro limitado entendimiento es muy difícil.

3. Flujos biogeoquímicos:

La vida en el planeta depende de la circulación de ciertos elementos y sustancias químicas que están continuamente siendo usados y reciclados, ya que la cantidad de ellos que hay disponible es limitada. Eso origina diversos ciclos de estas sustancias, siendo uno de los más conocidos el ciclo del agua, desde su evaporación en el mar, su acumulación en la atmósfera, la precipitación en tierra firme y su acumulación en acuíferos y ríos hasta que vuelve al mar y en el camino es utilizada por numerosos seres vivos y es clave en infinidad de procesos químicos, físicos y geológicos. Los seres humanos, a través de la agricultura industrial, hemos modificado dos de esos ciclos fundamentales para la vida hasta el extremo de sobrepasar sus límites de seguridad: el ciclo del nitrógeno y el ciclo del fósforo. Ambos elementos químicos son fundamentales para el crecimiento de las plantas, y por eso el ser humano los ha introducido en grandes cantidades para fertilizar los terrenos y aumentar las cosechas. El problema es que se ha hecho con muy poco control de las cantidades usadas, hasta el punto de alterar el ciclo planetario de estos elementos. En el caso del nitrógeno, se trata del elemento más abundante en nuestra atmósfera. Algunos organismos, como las bacterias o las plantas leguminosas, son capaces de fijarlo en el suelo, favoreciendo su disponibilidad para el resto de las plantas. El abuso de fertilizantes nitrogenados ha degradado la vida invertebrada y microscópica de nuestros suelos, y se ha filtrado en acuíferos y cursos de agua, contaminándolos y favoreciendo la proliferación de algas y otros organismos que agotan todos los recursos y generan zonas muertas en lagos y océanos por eutrofización (exceso de nutrientes). En cuanto al fósforo, sus efectos son semejantes a los del nitrógeno puesto que es también un fertilizante esencial, pero a diferencia del nitrógeno no es un elemento tan abundante en el medio natural y su disponibilidad se ha visto gigantescamente aumentada por el uso masivo de fosfatos en los fertilizantes agrícolas, incrementando la eutrofización global y generando con ello un elevado riesgo futuro de escasez, ya que no hay tantos depósitos de mineral de fosfato en el mundo.

4. Cambio Climático:

Todo el capítulo anterior ha abordado la cuestión del Cambio Climático, así que no me extenderé más aquí. Simplemente recordar que es el cuarto límite en cuanto a la magnitud de la transgresión, lo cual pone el riesgo que representa en otra perspectiva.

5. Cambios del suelo:

La extensión de los biomas naturales del planeta se está reduciendo a medida que avanzan la desertificación, la deforestación y la conversión de paisajes antes agrestes en tierras de cultivo. Eso quiere decir que hay cada vez menos hábitats propicios para determinadas especies. Y también que cada vez hay más fragilidad, ya que algunos de los biomas que se están haciendo predominantes, como los agrícolas o los urbanos y periurbanos, son más vulnerables a los efectos del Cambio Climático (por ejemplo, la erosión de los suelos después de tormentas fuertes, la contaminación de los acuíferos, etc.). También se rompe la continuidad biológica de los hábitats, lo cual afecta sobre todo a especies con mayor movilidad, que se ven confinadas a espacios más reducidos.

6. Uso del agua dulce:

La mayor parte del agua directamente disponible en este planeta (blue water) es agua del mar: alrededor de un 97%. Un 2% adicional está en forma de hielo en los casquetes polares y en glaciares. Eso quiere decir que solo el 1% del agua disponible es agua dulce. Desafortunadamente, una cantidad creciente de esta agua se está volviendo no apta para el consumo humano debido a la fuerte presencia de contaminantes de todo tipo inducidos por la actividad humana, que incluye algunos de los mencionados en los otros límites. La actividad humana no solo está perturbando las masas de agua dulce directamente disponible, sino también la que está contenida en las plantas, el suelo y la lluvia (green water). Aunque este límite es el que menos transgredido está, se halla en el origen de muchas enfermedades transmisibles, y también en el de muchos conflictos armados entre países por el control de un recurso que por desgracia es cada vez más escaso.

7. Acidificación de los océanos:

Las emisiones de CO2 no están afectando únicamente a la atmósfera, se calcula que cerca de dos tercios de esas emisiones están siendo absorbidas por los océanos. Una vez disuelto en agua, el CO2 se combina con la molécula de agua para formar ácido carbónico, incrementando por tanto la acidez de las aguas marinas. Ese progresivo aumento de la acidez del agua en algunas regiones del océano global está originando trastornos en la vida marina, y particularmente en la de todos los organismos que tienen un exoesqueleto calcáreo, pues al subir la presencia de ácido carbónico esa cobertura exterior tiende a deshacerse, efecto que se incrementa con la subida de temperatura de los océanos. Esto está siendo especialmente grave en el caso de los corales, que sufren el proceso denominado blanqueamiento, es decir, la pérdida de carbonatos y la fragilización del exoesqueleto de la colonia de pólipos. Pero los corales son la base del hábitat de numerosas especies marinas, incluyendo peces, cangrejos, estrellas de mar, etc., así que su retroceso pone en peligro algunas de las zonas más densamente pobladas del océano global. Además, el incremento de la acidez del agua de mar llega a ser insoportable para algunas especies, que deben emigrar a zonas menos afectadas por la acidificación o morir. Combinada con las olas de calor marina, la acidificación de los océanos está causando episodios de mortandad masiva de muchos animales marinos, que luego son arrastrados en cantidades de decenas de millares a las costas. Este límite planetario aún no ha sido sobrepasado, pero si continuamos incrementando la acidez del mar al ritmo actual pasaremos el umbral de seguridad en pocos años, con el agravante de que el efecto no es homogéneo y las zonas más afectadas son las más importantes en cuanto a vida marina.

8. Carga de aerosoles:

Los aerosoles son sustancias sólidas o líquidas que se encuentran en suspensión en el aire. En la actual carga de aerosoles en la atmósfera del planeta, lo más frecuente es el polvo, generalmente originado en los desiertos del mundo y particularmente en el del Sáhara. Aparte de afectar a la calidad del aire y de sus efectos en la respiración, los aerosoles cambian la distribución de energía en la atmósfera, causando apantallamiento de la radiación solar en algunas zonas y calentamiento en otras. La diferente carga de aerosoles entre el hemisferio norte (más cargado, porque a los aerosoles naturales se unen los generados por la actividad humana, habitualmente por la quema de diversos combustibles) y el hemisferio sur provoca un desplazamiento de la zona de convergencia entre la circulación atmosférica de ambos hemisferios (zona de convergencia intertropical), desplazando los monzones (de manera similar a lo que planteamos en el capítulo anterior respecto del colapso de la AMOC). Este límite está aún dentro de los márgenes de seguridad, aunque probablemente está empeorando. Sin embargo, la aprobación de la reciente normativa marítima internacional (IMO 2020) ha disminuido radicalmente las emisiones de dióxido de azufre, lo cual, paradójicamente, puede haber contribuido, y mucho, al aumento de la temperatura del hemisferio norte en los últimos años.

9. Agotamiento del ozono estratosférico:

Es uno de los problemas ambientales más conocidos y sobre el que la actuación coordinada internacional ha conseguido grandes logros. Hacia los años setenta se comprobó que la emisión de ciertos gases usados en los sistemas de refrigeración y neveras, los clorofluorocarbonados (CFC), estaba provocando la destrucción del ozono estratosférico. Esta molécula inusual del oxígeno (en la que se combinan tres átomos de oxígeno en vez de los dos habituales) tiene la particularidad de absorber de manera muy efectiva los rayos ultravioleta más energéticos provenientes del Sol, convirtiendo la capa de ozono planetaria en un sistema de protección vital, ya que sin ella los rayos ultravioleta acabarían por erradicar toda la vida en el planeta. La disminución del ozono verificada en el siglo pasado, sobre todo importante en las zonas polares, y más particularmente sobre la Antártida, fue bastante moderada gracias a una relativamente rápida reacción de los países, culminada con la firma del Protocolo de Montreal en 1987. Sin embargo, a pesar de eso y de la rápida recuperación de los niveles de ozono estratosférico, se estima que los agujeros de la capa de ozono son los responsables aún hoy de varias decenas de miles de casos de cáncer de piel en todo el mundo. Este es el único límite que hoy día no solo está por debajo del nivel de seguridad, sino que no tiene visos de empeorar en los próximos años. No obstante, durante el año 2023 un cambio en la estructura del vórtice polar antártico ha favorecido un mayor intercambio entre los gases CFC que aún sobreviven en la atmósfera y el ozono estratosférico, generando la menor concentración de ozono en más de una década. Un recordatorio de que los efectos no lineales siguen estando presentes en un sistema tan complejo como es la atmósfera y de que no podemos bajar la guardia en la vigilancia ni en los límites ambientales que consideramos más seguros.

Después de leer la descripción de los límites planetarios, el lector o lectora quizá habrá reparado en que no son cajas estancas, sino que tienen fuertes interacciones entre ellos. Por ejemplo, el Cambio Climático afecta a la biodiversidad, a los cambios del uso del suelo y a la disponibilidad de agua dulce. Pero es que, al revés, la disponibilidad de agua dulce afecta a la biodiversidad y a los cambios de uso del suelo y puede agravar el Cambio Climático. Esa es en parte la razón por la cual sobrepasar los límites es tan peligroso: nos acerca a puntos de no retorno que pueden desencadenarse en cascada. Por esa misma razón, cualquier estrategia de mitigación de los problemas que aquejan a uno de los límites planetarios tiene que hacerse teniéndolos todos en cuenta. No tiene sentido que para extraer los materiales que necesitamos para construir aerogeneradores y paneles fotovoltaicos contaminemos de manera irreversible el agua de grandes zonas de Asia y África. Tampoco tiene sentido que, para asegurar la disponibilidad de agua dulce, destruyamos los hábitats de ecosistemas esenciales e irreemplazables. O que para evitar los males ambientales de la actual minería desbocada decidamos seguir consumiendo combustibles fósiles, agravando con ello el Cambio Climático. Necesitamos un abordaje integral del problema ambiental, que en el fondo es uno solo con múltiples facetas. A quien le importa de verdad el medio ambiente, le interesa todo él, no solo la mitad.

La Crisis Ambiental enlaza de manera directa con muchas otras cuestiones acuciantes de nuestra insostenible sociedad, como la justicia social, la deuda del Norte con el Sur Global o los derechos de los demás seres vivos con los que compartimos el planeta. Hay una, en particular, que me parece clave destacar aquí: la Salud Planetaria [Horton, 2015]. El enfoque de la Salud Planetaria es hasta cierto punto evidente y al mismo tiempo revolucionario. Implica reconocer que los humanos somos seres vivos y que necesitamos de ecosistemas saludables y funcionales, que nuestra salud no puede desligarse de la de nuestro entorno a través de múltiples interacciones, algunas más obvias y otras más sutiles. Y como consecuencia, si el medio ambiente está enfermo, nosotros también estaremos enfermos. En definitiva, la protección del medio ambiente no es un capricho de greñudos idealistas y malcriados, sino una cuestión, nunca mejor dicho, vital, ya que nos va literalmente la vida en ello. Y si nuestro sistema económico está diseñado de tal manera que no es capaz de preservar el medio ambiente, entonces eso quiere decir que es un sistema económico enfermo, patológico.

Justamente, en enero de 2021 la Agencia Europea del Medio Ambiente (AEMA), que responde solamente ante la Comisión Europea, publicó un informe breve titulado «Crecimiento sin crecimiento económico» [AEMA, 2021]. En este, la AEMA se preguntaba si era posible compatibilizar el crecimiento económico con el respeto al medio ambiente. La conclusión: un rotundo NO. La única salida a la situación actual pasaría, por tanto, por abrazar sistemas económicos sin crecimiento o inclusive en decrecimiento. Más aún: el informe reconoce que hace falta mucho más que soluciones tecnológicas, critica explícitamente el Pacto Verde Europeo por centrarse en ellas y apunta a que, dada la fuerte implantación de la idea del crecimiento en nuestra sociedad, se necesita impulsar el cambio por vías democráticas, llegando a proponer que tomemos las comunidades donde se vive en una mayor simplicidad como fuente de inspiración para la innovación social que necesitamos.

Ya hemos visto que nuestro sistema económico está profundamente enfermo, porque enferma a nuestro planeta y con él a nosotros. Hasta aquí nos hemos cuidado de lo que sale del sistema, de los residuos que genera, que impactan en el medio ambiente y lo degradan.

Pero ahora miraremos al otro lado de la ecuación de la (in)sostenibilidad de nuestra sociedad, la que tiene que ver con los insumos, con lo que entra. Y aquí nos llevaremos una sorpresa. Porque si el problema de los residuos es que nos enferman, el problema de los insumos es que se están agotando. Y eso quiere decir que nuestro sistema está abocado a su parada más o menos brusca.


BIBLIOGRAFIA:

[Rockström, 2009] Johan Rockström, Will Steffen, Kevin Noone, Åsa Persson, F. Stuart Chapin, Eric F. Lambin, Timothy M. Lenton, Marten Scheffer, Carl Folke, Hans Joachim Schellnhuber y Björn Nykvist, «A safe operating space for humanity», Nature, 461 (2009), pp. 472-475.

[AEMA, 2021] Agencia Europea del Medio Ambiente, «Growth without economic growth», publicado el 11 de enero de 2021, disponible en: <https://www.eea.europa.eu/publications/growth-without-economic-growth>.

[Horton, 2015] Richard Horton y Selina Lo, «Planetary health: a new science for exceptional action», The Lancet, 386 (2015), pp. 1921-1922.


NOTAS:

  • Extracto de «El Futuro de Europa», de Antonio Turiel (2024), recuperado en Diciembre de 2025 por La Conquista del Panda.
  • Recomendamos ver el documental «Superando los Límites Planetarios» presentado por David Attenborough y Johann Rockstrom (2021).

Atalya Ben-Abba. Declaración previa a su entrada en prisión (2017)

Hola, soy Atalya Ben-Abba, tengo 19 años y soy de Jerusalén. El 6 de febrero de 2017 declararé mi objeción de conciencia al servicio en el ejército israelí y seré enviada a una prisión militar por un período de tiempo indeterminado. Lo hago con pleno conocimiento e intención de asumir las consecuencias de este acto, porque creo que para garantizar la seguridad de todas las personas que viven aquí es necesario cambiar por completo la política del Gobierno y poner fin a la ocupación.

Crecí en el barrio de Musrara, en Jerusalén. Cuando era pequeña, mi madre y yo solíamos pasear por la Ciudad Vieja, que está cerca de nuestra casa. Disfrutaba de esos paseos, todo era tan diferente y emocionante, dulces y platos distintos, un idioma diferente. Y entonces, cuando tenía unos seis años, el conserje de mi colegio murió en un atentado terrorista. Entonces comprendí que vivíamos en guerra y que todos nosotros, judíos y árabes, vivíamos con miedo. Cuando mi madre y yo fuimos a la Ciudad Vieja unos días después, intenté esconderme detrás de ella y, al darse cuenta de que me comportaba de forma extraña, me detuvo y me preguntó qué pasaba. Cuando le dije que tenía miedo, me regañó y me dijo: «¿De qué tienes miedo? No hay nada que temer, estas personas son como tú y como yo, y no hay motivo para sentirse amenazado por ellas». Ese momento fue muy importante para mí, una de las razones por las que desde muy joven comprendí que todos somos seres humanos.

El año pasado hice un año de servicio en Ha-Shomer Hatzair, y cuando salga de prisión tengo pensado hacer servicio civil. Mi responsabilidad social como parte interesada en nuestra sociedad es importante para mí. Las personas que viven aquí son importantes para mí, todas las personas que viven aquí, y es mi responsabilidad y la responsabilidad de todos nosotros actuar para lograr una vida mejor aquí. Mi negativa a alistarme no surge de una renuncia a esta responsabilidad, sino de la comprensión de que nuestra realidad actual debe cambiar y que mi negativa es mi forma de cambiarla. Desde una posición de responsabilidad, la objeción es mi única opción.

En los últimos meses he comenzado a involucrarme en actividades en los territorios ocupados. Nuestra actividad ha consistido en documentar lo que está sucediendo allí y en acciones sobre el terreno con los palestinos. Por primera vez comprendí la profundidad de la cooperación entre los colonos y el gobierno. La política del gobierno en estos lugares también está impulsada por el deseo de convertir la vida de los palestinos en las zonas rurales en una pesadilla, con el fin de obligarlos a abandonar sus tierras para irse a ciudades superpobladas. Intentamos detener este proceso mediante la lucha conjunta de palestinos e israelíes.

Una vez hablé con un activista palestino que describió la primera vez que conoció a israelíes. Todo lo que vio, cuando era niño, fueron soldados extranjeros, hablando un idioma que no entendía, entrando en su pueblo y demoliendo casas. Les temía y estaba enfadado. Solo años más tarde conoció a israelíes que le mostraron otra cara. Al escucharlo, comprendí el ciclo sin fin en el que estamos inmersos: la violencia engendra violencia, no hay solución por este camino. La cooperación con los palestinos nos permite crear una relación que allana el camino hacia la paz y demuestra que existe la posibilidad de una asociación entre ambas partes para un futuro mejor.

Los israelíes también nos vemos perjudicados por la ocupación. Vivimos con miedo y estamos controlados por un Gobierno que nos explota y que se mueve por la sed de poder y riqueza, en lugar de por el bienestar de las personas. La paz beneficia a los intereses israelíes, nos permitirá vivir con seguridad, sin miedo ni odio. Es nuestra única oportunidad de tener una buena vida, una vida en la que podamos invertir en educación, salud y arte, en lugar de en guerra.

Las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) son el instrumento del Gobierno para crear y mantener la opresión, la privación de derechos y la privación de derechos básicos, por lo que, para cambiar la situación, no puedo cooperar con ellas. Mi crítica no va dirigida a los soldados individuales, ellos no son culpables, sino a quienes dan las órdenes y elaboran las políticas. Las políticas racistas, violentas y discriminatorias crean una realidad en la que los palestinos se ven acorralados. Ignorar esto es peligroso porque nos ciega ante la única solución: la paz.

Es fácil caer en el odio. Es fácil pensar en términos de «nosotros» y «ellos», «buenos» y «malos». Puede que mis compañeros de lucha y yo no pongamos fin a la ocupación, pero nuestras acciones son el comienzo. Para cambiar realmente las cosas, tenemos que dar los primeros pasos, y por eso debo decir «¡no!» de forma decidida, porque en esta realidad la única forma de defender la democracia es la no cooperación.


Notas:

 

Es la Revolución o la Muerte

«Es la Revolución o La Muerte» es una colaboración en tres partes entre Peter Gelderloos y subMedia:

  • La primera parte, «Inversiones a corto plazo», examina la respuesta oficial a la crisis climática y cómo está fracasando.

  • En la parte 2, «Atención, la revolución ya está aquí», hablamos con movimientos de todo el mundo que ofrecen ejemplos inspiradores de cómo son las respuestas realistas y eficaces.

  • La parte 3, «Recuperar el mundo dondequiera que estemos», se centra en cómo podemos aplicar estas lecciones en casa.

PARTE 1: Inversiones a Corto Plazo

Justo a tiempo para la cumbre COP29, en la que un grupo de autocomplacientes líderes mundiales se reunirán en Bakú, Azerbaiyán, para hacerse fotos, comer y, por supuesto, hablar de objetivos climáticos que no tienen intención de cumplir, subMedia, en colaboración con Peter Gelderloos, se complace en publicar la primera parte de una serie de tres: Es la revolución o la muerte.

La primera entrega de la serie analiza el impulso del capitalismo verde y cuestiona los supuestos de sentido común de sus defensores. Reforzadas por el apoyo inquebrantable y acrítico de las ONG, las empresas energéticas se presentan como innovadoras de vanguardia en tecnología de energía verde, al tiempo que cubren sus apuestas y mantienen carteras diversificadas, repletas de inversiones en combustibles fósiles.

 

Las dos próximas entregas tratarán sobre las luchas indígenas y anarquistas por la tierra y la autonomía, y sobre cómo las comunidades locales pueden organizarse para construir resiliencia ante el empeoramiento de la catástrofe climática.

Los efectos de un cambio climático galopante ya están aquí. Si algo han dejado bien claro los últimos 50 años de «luz de gas»[1], es que los políticos y empresarios que lideran la ofensiva a favor de la energía verde nunca darán prioridad a los intereses de la vida en la Tierra en su búsqueda de beneficios. ¿Qué vamos a hacer al respecto?

PARTE 2: Atención, la Revolución Ya está Aquí

Las soluciones estatales y de mercado a la crisis ecológica solo han aumentado la riqueza y el poder de los que están en la cima, mientras que las emisiones de gases de efecto invernadero siguen aumentando. Casi todos los expertos y profesionales están involucrados, literalmente, en un marco que solo empeora las cosas. Con tanto poder concentrado en las mismas instituciones que suprimen cualquier evaluación realista de la situación, las cosas parecen increíblemente sombrías. Pero, ¿y si te dijéramos que hay otra manera? ¿Que ya hay personas en todo el mundo que están implementando respuestas inmediatas y eficaces que pueden integrarse en estrategias a largo plazo para sobrevivir a estas crisis superpuestas y en cascada?

Hablamos con tres revolucionarios que están en primera línea de resistencia contra los proyectos capitalistas y coloniales. Sleydo', del clan Gidimt'en de la nación Wet'suwet'en, en la llamada Columbia Británica; Isa, de la ZAD, en el oeste de Francia; y Neto, militante del Movimiento de los Trabajadores Sin Tierra, con sede en el noreste del llamado Brasil. Comparten sus experiencias adquiridas tras años de construir poder colectivo, derrotar la represión y defender la Tierra para todos sus habitantes y para las generaciones venideras.

Comparten historias de solidaridad que se extienden por todo un continente, de personas abandonadas a la pobreza y la marginación que recuperan tierras, restauran bosques devastados y se alimentan de forma comunitaria; historias de desconocidos que se unen por su supervivencia compartida y un futuro mejor, enfrentándose a las fuerzas policiales militarizadas y ganando. Y en estas historias podemos escuchar cosas que faltan en casi todos los demás lugares: optimismo junto con realismo; estrategias inteligentes para sobrevivir: amor y empatía por el mundo que nos rodea y por las generaciones futuras, junto con la creencia de que podemos hacer algo significativo, algo que marque la diferencia. La alegría de la transformación revolucionaria.

Aprendemos sobre soluciones. Soluciones del mundo real. Soluciones fuera del control del capitalismo y del Estado.

La revolución ya está aquí.

 

Siguiente: ¿Cómo la hacemos nuestra?

PARTE 3: Recuperar el Mundo Dondequiera que Estemos

La tercera y última entrega de la serie pretende poner en práctica las lecciones aprendidas en los dos primeros episodios. Este segmento incluye una entrevista con Peter Gelderloos en la que describe su experiencia trabajando para construir una infraestructura transformadora en Cataluña.

No todos tenemos la suerte de vivir cerca de un movimiento grande y organizado como los descritos en la segunda parte, y eso está bien. Para estar verdaderamente organizados como comunidad global, tenemos que trabajar dondequiera que estemos. Como nos recuerda Neto en la segunda parte, «tenemos que empezar desde donde estamos y desde una realidad que reconocemos». No hay respuestas, solo estrategias. Este vídeo pretende ofrecer orientación a los anarquistas que acaban de empezar a organizarse en torno a la crisis climática. Las diferentes estrategias funcionan en diferentes lugares, condiciones sociales y contextos.

Peter comparte tres sugerencias urgentes para aquellos que buscan organizarse en torno a estas cuestiones:

Sugerencia Urgente n.º 1: Un rechazo total y absoluto de todas las instituciones responsables de este desastre:

Confiar en que los responsables de esta crisis nos salven es lo peor que podemos hacer. Es hora de actuar colectivamente fuera del control del Estado y del capital sobre nuestras vidas para intentar crear espacios y redes que nos den las mejores posibilidades de supervivencia. Confiar en las organizaciones sin ánimo de lucro, las elecciones o los movimientos autoritarios de izquierda ha fracasado una y otra vez. No podemos permitirnos seguir depositando nuestra confianza en instituciones que no nos salvarán.

Sugerencia Urgente n.º 2: Elige un proyecto de supervivencia transformadora:

Es muy tarde. Cuanto antes nos impliquemos en la organización para la supervivencia, mejor. Si las personas de los territorios en los que resides ya están trabajando por objetivos similares, puede que sea mejor unirte a ellas que intentar crear un movimiento desde cero. A veces necesitamos crear nuevos proyectos donde hay necesidad de ellos y gente dispuesta a ponerlos en marcha. Construir nuestra autonomía colectiva puede no parecer directamente relacionado con nuestras posibilidades de sobrevivir a la crisis climática, ¡pero lo está! Cada vez que construimos nuestro poder colectivo fuera del Estado y del capital, construimos un poder que combate a las instituciones que crearon este desastre, y eso nos da los medios para sobrevivir a él.

Sugerencia Urgente n.º 3: Conecta tu proyecto a una red revolucionaria de solidaridad:

La crisis climática es un problema mundial. Necesitamos una respuesta global. Existen redes de personas que se organizan en torno a estos temas en todo el mundo. Necesitamos construir una red internacional de solidaridad y, cuantas más conexiones tenga una red, más fuerte será.



NOTAS:

[1] Hacer luz de gas,​ del inglés gaslighting,​ es una expresión que hace referencia a un tipo de maltrato emocional en el que una persona manipula a otra​ para que esta dude de sus percepciones y cuestione su propia realidad. (fuente

«L’Anarquia Explicada als Infants» de José Ruiz Rodríguez (1931)

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CAT: Ja teniu disponible un nou llibre a la biblioteca: «L’Anarquia Explicada als Infants», escrit per Jose Ruiz Rodríguez (àlies Jose Emmanuel) en l'any 1931.

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Bona lectura!


CAS: Ya tenéis disponible un nuevo libro en la biblioteca: «L’Anarquia Explicada als Infants», escrito por Jose Ruiz Rodríguez (alias Jose Emmanuel) en el año 1931.

¡Buena lectura!


EN: A new book is now available in the library: ‘L'Anarquia Explicada als Infants’, written by Jose Ruiz Rodríguez ( aka Jose Emmanuel) in 1931.

Good reading!